MONOGRÁFICOS


Villanueva es emprendedora, la historia de nuestro pueblo así lo demuestra. Situándonos en el contexto histórico de la sociedad de primeros de los 70, donde la mujer apenas tenía papel en el mundo laboral, en un pueblo rural y con la carencia de cualquier tipo de subvención, podemos afirmar que la creación de la cooperativa representa en su más alto nivel el espíritu emprendedor de este pueblo. Villanueva, no sería lo que es hoy día sin la cooperativa. Y ésta, no existiría si no fuese por el esfuerzo de un grupo de mujeres y el apoyo de todo un pueblo.

Desde este espacio se quiere rendir un pequeño tributo a estas mujeres que con su valentía dieron lo mejor de sí para impulsar lo que hoy es sin duda uno de los pilares económicos de nuestro pueblo que da trabajo a más de 200 personas, al mismo tiempo pretendemos que sea un referente para todas aquellas personas, que en estos tiempos difíciles que nos está tocando vivir, quieran apostar por su pueblo, emprendiendo cualquier actividad para construir un futuro mejor, sea en el ámbito que sea.

Por su singularidad en esta historia nos hemos puesto en contacto con tres de ellas, Eulalia Jiménez Cabrillana, primera presidenta de la junta rectora; Amparo Muñoz Cabello, primera encargada de turno y Antonia González Jiménez, primera tesorera y la más veterana, ya que es la única mujer que trabaja desde el primer día de forma continuada. Ellas hoy, a través de esta entrevista representan a cada una de estas mujeres y nos acercan con sus relatos a lo que sin duda es una de las épocas más efervescentes de Villanueva.

-¿Cómo surgió la iniciativa? A través de Ana Mari Sánchez, vecina del pueblo, que conocía la creación y funcionamiento de una cooperativa en Coín coordinada por Pedro Rey, sacerdote de ese pueblo y dispuesto a echar una mano aquí en Villanueva. Un día de Octubre de 1970, Ana Mari le propuso a Eulalia la idea, recomendándole que se pusiera en contacto con el párroco de nuestro pueblo para que él la coordinara. Aún sin apenas conocerlo, porque estaba recién llegado, se lo propusimos y Jesús Ruíz aceptó el reto al instante con una enorme ilusión.

-¿Cuáles fueron los primeros pasos? Fueron dos años de duro trabajo y muchas reuniones hasta comenzar a producir. Necesitábamos recaudar fondos para el alquiler y la obra del local y por supuesto para comprar las máquinas. Así que nos pusimos manos a la obra, e hicimos todo tipo de actividades que van desde los bailes hasta la organización de bodas pasando por la rifa de un coche. Incluso, organizamos la feria a través de la comisión de festejos durante tres años. También sacamos por la noche los escombros de la obra del local. Fue espectacular como poco a poco, la gente se fue ilusionando y volcando con nosotras, creándose un espíritu de unión y colaboración increíble. Cada persona, desde sus posibilidades nos aportaba algo. Por otro lado, y al mismo tiempo tuvimos que crear los estatutos, una de las tareas más difíciles, pues los sindicatos nos veían como unas “locas revolucionarias” acompañadas por dos curas que se salían del estereotipo de lo conocido hasta entonces. Por fin, el día 2 de agosto de 1.972 llegó nuestro primer día de trabajo.

-Reacciones de familiares y amigos. Los amigos siempre nos apoyaron y creyeron en nosotras. Las familias al principio estaban un poco reacias, no les hacía mucha gracia que un grupo de muchachas jóvenes estuviéramos de un lado para otro organizando cosas, incluso venían o mandaban a nuestros hermanos a ver qué hacíamos en los bailes que organizábamos, pero cuando vieron que el ambiente era sano y que esto iba en serio, nos dieron todo su apoyo, incluso eran ellas mismas las que nos preparaban y pagaban los platos que llevábamos a las fiestas para recaudar fondos.

-¿Qué tipo de formación tuvisteis? Varias de nosotras fuimos a Málaga a formarnos. Hicimos dos cursos de tres meses cada uno. El primero de costura, en Intelhorce y nos quedábamos en un convento de monjas en C/Victoria y el segundo de corte, en el centro de formación PPO (Promoción Profesional Obrera) y nos alojábamos en unos pisos de viudas de militares. Cada familia acogía a unas cuantas. Como la comida la pagaba el propio curso, nos buscaron uno de los sitios más cutres de Málaga.

-¿Qué tipo de prendas hacíais? De todo, lo primero fueron bragas de papel. Al poco tiempo unos gorros, también de papel, para un hospital alemán que utilizaban en los quirófanos. También albornoces. En fin, un poco de todo, y por qué no decirlo, con una calidad excelente.

-¿Cuándo cobrasteis el primer sueldo? A los tres meses de empezar a trabajar, 500 pesetas. Lo primero que hicimos fue ir a celebrarlo al Bar de Paco Jiménez.

-¿Qué valores destacáis de esta experiencia? El espíritu de lucha, la ilusión, el esfuerzo, el altruismo, el compañerismo y sobre todo la amistad que a día de hoy aún todas mantenemos.

-¿Cómo era la cooperativa de aquella época? Ganábamos poco, pero nos reíamos mucho. La cooperativa era mucho más que un espacio laboral, tenía un gran carácter social, lúdico y cultural, era un punto de encuentro para los jóvenes (y no tan jóvenes) de aquella época. Incluso teníamos biblioteca y una guardería en el sótano. Ah, también de aquí salieron más de una pareja de novios que hoy día son marido y mujer.

-¿Cómo es la cooperativa en la actualidad? Aunque a día de hoy ya sólo tiene un carácter laboral, motivado por la sociedad actual, que ofrece las alternativas sociales y culturales que antes carecíamos, hay más estructura empresarial y un sueldo digno que ha hecho que una mayoría de personas puedan ganarse la vida en su propio pueblo. Queremos destacar la labor de la empresa SELENE, que le dio en su día la estabilidad necesaria para su mantenimiento, y a día de hoy, a pesar de la competitividad productiva a nivel internacional y la crisis existente, siguen confiando en nosotras.

-Una anécdota. Son tantas y tan variadas…, pero podemos destacar el trabajo que costó buscar a uno de nuestros primeros clientes, la empresa Punto Industrial, un día cuando a través de su representante venía con el trabajo para el pueblo, tuvo un accidente cerca de Almogía, lo llevaron al médico y al enterarse que en este pueblo se estaba creando otra cooperativa, dejó el trabajo allí y nunca apareció por Villanueva. Nos quedamos sin trabajo y tuvimos que ponernos a buscar nuevos clientes.

- El 2 de agosto de 2012, se cumple el 40 aniversario, ¿qué actos tenéis previstos? Proponer al alcalde, sea quien sea, una orquesta con música de nuestra época y la instalación de una barra en la plaza, y a trabajar!! (como en los viejos tiempos). Nos gustaría crear por una noche, ese ambiente tan especial de aquellos años. Así que ya sabéis, desde aquí invitamos a todos: a las pioneras y por supuesto, a las niñas de la cope de ahora, a todos los que colaboraron con nosotras, a las familias y amigos, en fin, a todo el pueblo.

-Por último, ¿qué le aconsejáis a la gente que quiere emprender? Que se arriesguen, que luchen por su sueño. Hoy día, con un buen proyecto en la mano y mucho esfuerzo, se puede conseguir algún tipo de subvención para montar tu propio negocio.